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Categoría: EL FUTURO DEL LIBRO

1 Octubre 2006

GABRIEL OROZCO

¿Quién es este artista mexicano que ha sido calificado como un “redentor estético” por mezclar la escultura y la fotografía, por trabajar con deshechos y escasez, por hacer del desperdicio industrial y el deshecho escultórico objetos y acciones para el cuestionamiento político desde una fenomenología poscolonial?

Gabriel Orozco es sin duda el artista mexicano contemporáneo de mayor reconocimiento internacional. Su obra hasta ahora abarca: pintura, escultura, grabado, fotografía e instalación. Orozco ha participado en múltiples bienales y ha expuesto en los principales museos y galerías de Estados Unidos, Canadá, Europa y, también, en nuestro país. Entre los temas recurrentes de su obra pueden citarse: la re-escritura de las ciudades y la presentación de lo insólito de lo cotidiano.

Gabriel Orozco nació en la ciudad de Jalapa, Veracruz, en 1962. A principios de los ochenta estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, donde centró su actividad artística en la pintura y la escultura. Al finalizar sus estudios profesionales viajó a Europa y residió en Madrid, estudiando en el Círculo de Bellas Artes por un año. A su regreso a México encabezó en 1987 un taller libre, conformado por Abraham Cruzvillegas, Damián Ortega, Jerónimo López y Gabriel Kuri.

OROZCO entrega una mirada sobre el mundo reciclando objetos con gestos simples. En una gestión conceptual mezcla la dimensión material de la obra con una determinada realidad cultural, para darle al objeto o al lugar escogido toda su complejidad. Como muchos artistas de su generación utiliza medios muy livianos, flexibles, que puedan entrar fácilmente en el flujo de la vida cotidiana (dibujos, fotografías). Introduce una nueva relación con lo real, mediante la cual, más que captar un instante vivido, realiza un montaje significativo de la realidad.

A principios de la década de los noventa, abandonó la práctica de la escultura de corte más tradicional para centrar su atención en el paisaje urbano y los objetos cotidianos. Con ellos, comenzó una serie de propuestas mediante las que buscaba transformar las nociones convencionales de la realidad apelando a la atención y a la imaginación del espectador. La manera en que Orozco se acerca a los objetos da lugar a una serie de metáforas sobre lo transitorio. La apropiación y alteración de objetos tales como una mesa de ping-pong, un billete de avión o un tablero de ajedrez nos obligan a reexaminar nuestras relaciones convencionales con estos objetos y a entenderlos dentro del contexto de los intercambios sociales, la movilidad geográfica, las relaciones económicas, pero también -y muy especialmente- la poética de lo cotidiano.

Gabriel Orozco es en la actualidad un creador de suma importancia en el desarrollo del arte contemporáneo internacional. Durante la última década, su trabajo ha sido expuesto en las grandes muestras internacionales del arte actual como Documenta X, en Kassel, Alemania, y las bienales de Venecia y Sao Paulo, así como en los principales museos de Europa y Estados Unidos, entre ellos los museos de Arte Moderno de Nueva York y París. Sus diversas creaciones nacen de una minuciosa observación del presente, del interés por las relaciones interpersonales y de una profunda reflexión sobre la actividad artística y la experiencia estética.

Del arte povera al posminimalismo, rozando el formalismo puro, la obra de Orozco ataca al mundo de la corrupción visual sin dejar de negociar con el formalismo cotidiano.

Sobre su trabajo que mezcla la escultura con el deseo “de disolver el arte en la vida”, se han dicho muchas cosas; sin embargo él propio artista ha comentado que le gusta concebir su obra como a la “estela de un barco”. ¿Hasta cuándo la espuma de la estela de Orozco seguirá siendo una referente de las tendencias estéticas?

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1 Octubre 2006

EL LIBRO Y SU FUTURO

Los libros nos transforman, y nos permiten trascender tiempo, espacio y circunstancias. La lectura de un libro abre siempre un espacio navegable, en lugar de encuentro y desencuentro, un territorio del que no saldremos siendo los mismos. En la antigüedad lo que había era “libros orales”, transmisión de la memoria a través de la palabra hablada, palabra contagiada por cada voz que la decía. Luego vendría la búsqueda por dejar el rastro, el exacto matiz de lo dicho. Los caldeos escribieron sobre barro, quizá con la idea de que este material guardaría perennemente su historia. Y ya desde ahí una cierta forma del libro se ejercía: cada tablilla de barro era unida en forma parecida a como hoy se siguen haciendo los libros rústicos. Luego vino la escritura en piedra, en pieles, en papiro (los egipcios dejarían así vida y memoria), en tablillas de marfil, en hojas de madera encerada, en pergamino o en vitela.

Desde el año 868, cuando Wang Chieh imprimió el primer libro hecho en planchas de madera, pasando por los libros hechos a mano por los santos varones de los copistas que vivían, bebían, comían, dormían y transcribían en los scriptoriums, siguiendo el gran nacimiento del libro impreso con tipos sueltos de metal de Gutenberg en 1456 (la Biblia sería el primer libro salido de ésta imprenta) y su posibilidad de masificación, hasta el día de hoy que la tecnología ha logrado no sólo aumentar las producciones sino crear audio libros, libros visuales o poner a la mano de cualquiera una inmensa cantidad de títulos, a través de Internet y los e books, el libro sigue firme, presente. ¿Pero cuál será su verdadero futuro?

El libro visual, el libro performance, el libro de artista, el video libro, las múltiples formas de desdoblar los contenidos, las historias, el libro multidisciplinario. Se cambia el continente pero el contenido sigue ejerciéndose desde el lenguaje. ¿Es sólo necesario tener las palabras frente a nosotros en el ordenador? ¿Y la objetualidad del libro, dónde queda, nos es necesaria? ¿Cómo serán los hábitos de lectura del lector futuro? En el libro performance, éste se presenta como una entidad orgánica que va haciéndose en un espacio, lugar y circunstancia determinados, es un libro testimonio, ¿ahora la historia se escribirá desde el acto preformativo de la experiencia laboratorio del escritor-testigo?

Los libros nos transforman y el tiempo ha transformado la visión que tenemos del libro. El lenguaje jamás desaparecerá, lo que cambiará es las formas en las que el conocimiento llega a nuestras manos. El libro tenderá a ser un objeto cuya seducción se amplíe a todos los sentidos: Un libro multidisciplinario y polifónico.

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